Del prólogo de Andrés Neuman

Todos los cuentos del presente volumen abordan de manera central o lateral la figura del mago. Pero no todos los magos del libro hacen magia tradicional, o no todos se lo proponen, o no todos lo consiguen. Varios de los relatos desvían alegóricamente la figura del artífice, de manera que la experiencia mágica viene ser una metáfora de un avatar cotidiano. Al fin y al cabo, lo excepcional es siempre un reflejo de nuestra costumbre. Ese es el verdadero poder de una buena historia. Algunas piezas del libro nos dejan perplejos con sus giros maestros, otras nos hipnotizan con su prosa de péndu lo, y algunas otras resucitan milagrosamente figuras o motivos clásicos. Leyendo estos relatos uno se da cuenta de que –bien pensado– el verdadero mago no es el autor, sino el personaje. Hablen o no de magia, los cuentos memorables materializan un sujeto ficcional, una vida oblicua que nos deja meditando después de la representación.

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