Oxford, amén, siendo el relato de una huida, de un viaje, de un exilio voluntario que protagoniza un estudiante que abandona su mundo, es, también, un profundo diálogo con los mitos de la rebeldía juvenil de todos los tiempos.

(Francisco J. Satué)

 

Es una historia interior, el descubrimiento de uno mismo en medio de todo el tráfago histórico, las motivaciones de toda una generación que no encuentra su razón de ser en medio de tanto fuego cruzado.

(Luis Sánchez Bardón)

 

En esta novela, plagada de referencias culturales y contraculturales, articulada en eslóganes, rota de párrafo a párrafo, en la que se asesina a Cela y Umbral por algo más que por necrofilia literaria, hay dos protagonistas esenciales: el desencanto y la fatalidad. Ambos se enredan en la peripecia vital de Carlos Mosqueiro para demostrarle tozudamente la inutilidad de todo viaje, quizás lo absurdo de cualquier esperanza.

(Juan Soto)

 

Carlos G. Reigosa pasa factura a sus fantasmas particulares, que son los de muchas otras gentes. De ahí, y de su escritura rigurosa, experta y fluida, se lea esta novela con interés y, a ratos, con descubrimiento.

(Luis Matías López)

 

Así como la inolvidable novela El Jarama de Sánchez Ferlosio fue la gran novela de los años cincuenta y sesenta, Oxford, amén es la de las dos décadas siguientes.

(Juan María Gallego Tato)

 

Reigosa es el Kerouac español [...]. Oxford, amén es principalmente el On the Road que hasta ahora no teníamos.

(Perfecto Conde)

 

Están llegando los tiempos de Oxford, amén.

(Miguel Ángel López Vivanco)

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